PINTURA DE ENCARGO

“ Skyline de Barcelona”, intentando captar la luz y magnitud de la ciudad. Esa cuidad que perdura a través de la historia, un día llamada Barcino en latín, Barkeno en griego y ahora Barcelona

Un encargo suele tener una finalidad para otra persona, pero cuando el tema conecta con algo que te interesa profundamente, deja de ser solo un trabajo y se convierte también en una exploración personal.
En el caso de un skyline, no estás simplemente reproduciendo edificios. Estás intentando responder a una pregunta: ¿qué hace que esta ciudad sea ella misma? Esa búsqueda puede resultar muy estimulante porque exige observar con atención y dejar de lado las ideas preconcebidas.

Cuando dedicas horas a comprender una ciudad, su luz y su atmósfera, no solo produces una obra; desarrollas una mirada más profunda.
La emoción, entonces, no nace únicamente del resultado, sino del descubrimiento. Cada ciudad guarda una personalidad que no está escrita en sus edificios, sino en la forma en que la luz los convierte en un paisaje único. Y encontrar esa personalidad, para un pintor, es una de las partes más apasionantes del proceso, del que será un apasionado partícipe también el cliente